Coste por kilómetro bajo presión
Combustible, mantenimiento, neumáticos, reparaciones y tiempo fuera de servicio forman parte del mismo coste. Una pequeña desviación repetida en varios vehículos termina afectando al margen de la actividad.
Automoción y pequeñas flotas
Para pymes, autónomos, talleres y pequeñas flotas que dependen de sus turismos y furgonetas para trabajar cada día. El objetivo es controlar el coste por kilómetro, proteger sistemas sensibles y reducir tiempos de inmovilización.
de las empresas españolas consultadas por Arval sitúan la contención del aumento del coste total de propiedad (TCO) entre sus principales retos de flota. Fuente: Arval Mobility Observatory 2026.
es la edad media de los vehículos comerciales ligeros en España, una de las más elevadas entre los grandes mercados europeos. Fuente: ACEA, edad media del parque de vehículos comerciales ligeros.
Problemas que afectan al coste real de la flota
En una pequeña flota, consumo, mantenimiento e inmovilización se acumulan rápidamente. El reto es saber qué sistema está generando el problema y actuar antes de convertir una incidencia repetitiva en un coste estructural.
Combustible, mantenimiento, neumáticos, reparaciones y tiempo fuera de servicio forman parte del mismo coste. Una pequeña desviación repetida en varios vehículos termina afectando al margen de la actividad.
Una unidad parada no solo genera una factura de taller. También obliga a reorganizar rutas, técnicos, entregas o visitas y puede requerir un vehículo de sustitución.
Arranques frecuentes, recorridos cortos y baja carga térmica pueden dificultar que el filtro complete sus ciclos de regeneración, aumentando la carga de hollín y la frecuencia de incidencias.
En determinadas condiciones de baja temperatura de escape, la solución de urea puede no descomponerse completamente y favorecer depósitos en el sistema SCR, con alertas, contrapresión o mantenimiento asociado.
Agua, partículas y depósitos afectan sistemas de alta presión con tolerancias muy reducidas. El resultado puede aparecer como peor pulverización, pérdida de respuesta, consumo anormal o desgaste prematuro.
Una misma empresa puede combinar vehículos de distintas edades, normativas y tecnologías. Diésel, gasolina, FAP, SCR y diferentes patrones de uso exigen diagnosticar antes de aplicar un tratamiento.
El coste oculto de una inmovilización
Cuando un vehículo queda fuera de servicio, el impacto continúa fuera del taller: trabajo que hay que reprogramar, tiempo administrativo, pérdida de capacidad operativa y, en algunos casos, necesidad de sustitución. Por eso la prevención tiene que medirse en disponibilidad, no solo en reparaciones.
Diagnóstico antes del tratamiento
Soluciones Green&Safe
No todos los síntomas se resuelven con un aditivo. Cuando el problema está relacionado con combustible, combustión, inyección, FAP o SCR, estas son las soluciones que pueden incorporarse al protocolo de mantenimiento.
Tratamiento multifuncional para motores diésel. Estabiliza el combustible, ayuda a gestionar agua, lodos y sedimentos, limpia y lubrica la inyección y actúa sobre la calidad de combustión, con resultados de consumo y emisiones respaldados por ensayos disponibles.
Ver G&S Diesel → Gasolina · Uso diario y almacenamientoPara gasolina 95/98 y mezclas E5, E10 o E85. Ayuda a gestionar agua, oxidación y sedimentos, protege bomba y filtración y estabiliza el combustible cuando el vehículo alterna uso frecuente y periodos de parada.
Ver G&S Essence → FAP · Tratamiento curativoTratamiento concentrado para ayudar a limpiar y regenerar filtros de partículas cuando existe una obstrucción compatible con el protocolo de aplicación. Su uso debe partir del estado real del filtro y del diagnóstico del vehículo.
Ver G&S FAP → SCR · AdBlueAnticristalizante para AdBlue que ayuda a prevenir y disolver cristales, proteger el circuito SCR y reducir incidencias asociadas a depósitos en condiciones de funcionamiento compatibles con el tratamiento.
Ver G&S Lautus →Cómo trabajamos
En una pequeña flota no tiene sentido probar productos al azar. Primero hay que entender el patrón de uso y localizar el sistema afectado; después se aplica el tratamiento adecuado y se verifica si la incidencia realmente mejora.
Motor, combustible, kilómetros, ciudad o carretera, carga, consumo, mantenimiento, testigos y frecuencia de las incidencias.
Diferenciar si la causa probable está en combustible o inyección, FAP, SCR / AdBlue o en una avería mecánica o electrónica que requiere taller.
Aplicar producto y dosificación cuando corresponde y comprobar consumo, respuesta del motor, regeneraciones, alertas e incidencias antes de extender la solución a otros vehículos.
¿Gestionas una pequeña flota?
Indícanos cuántos vehículos tienes, motorización, combustible, kilometraje, tipo de recorridos y qué síntomas o incidencias estás viendo. Te ayudamos a identificar qué merece la pena tratar y qué debe revisarse primero en taller.
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